viernes, octubre 20, 2006

LA PATRIA NOS CONTEMPLA ORGULLOSA

20 de Octubre: Día de la Cultura Cubana

En Cuba nacionalidad y cultura celebran juntas su fiesta. La ilustración y las ideas han crecido en los fragores de la lucha, compartiendo espacio con estruendosas cargas al machete. Cuando José María Heredia conspiraba, polemizaba con Domingo del Monte y componía el Himno del Desterrado, allá por 1830; o Félix Varela, desde su púlpito, enseñaba a pensar a los cubanos y José Antonio Saco escandalizaba a la colonia con ideas demasiado liberales para la época, no solo estaban tejiendo el entramado de la futura herencia intelectual de la Isla; también forjaban las cimientes de la nacionalidad cubana.
El patriotismo se cuela en la poesía de Gertrudis Gómez de Avellaneda, en la filosofía y pedagogía de José de la Luz y Caballero, o en los versos de Plácido. Carlos Manuel de Céspedes, protagonista del alzamiento de la Demajagua, fue también compositor enamorado y traductor de manuales de ajedrez para los cubanos de su época.
Al combate corred… No fue solo una voz de mando. Fue música, y unos versos escritos al vuelo sobre un caballo, lo que inspiró a los hombres y mujeres dignos de esta tierra en su búsqueda de libertad.
Obra de un poeta, del Maestro mayor, son también las palabras que presiden la Constitución revolucionaria: Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.
A Perucho Figueredo, su pluma y su caballo, en medio de la muchedumbre de bayameses enardecidos por los aires de libertad, debemos nuestro Himno Nacional y la celebración cada 20 de octubre del Día de la Cultura Cubana.
José Martí, el autor de la frase que preside la Carta Magna, es el mismo poeta de los Versos sencillos y quien sentenció que ser cultos es el único modo de ser libres, frase que ha guiado el pensamiento progresista de la nación cubana hasta este milenio.
Una mirada rápida por el siglo XX descubre intelectuales y artistas de talla mayor metidos hasta el cuello en las más sonadas revueltas revolucionarias. Villena escribía a su amada puedes venir desnuda a mi noche de amor… mientras batallaba contra el Asno con garras. Pablo de la Torriente escribía las Aventuras del soldado desconocido cubano y daba su vida por la república española.
Fidel y la Generación del Centenario fueron a asaltar el Moncada con fusiles y unos versos: ya estamos en combate… La joven Revolución de 1959 primero convirtió los cuarteles de la dictadura en escuela para los niños. Luego limpió de terroristas y bandidos campos y montañas, a la par que los pobló de maestros; en los mismos años intensos en que nacían la Casa de las Américas y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) o los intelectuales cubanos discutían qué hacer para dar su aporte a la sociedad que comenzaba a construirse.
La lista de artistas, emisarios de la gesta cubana en todos los confines del mundo, es interminable.Hoy renacen instructores de arte a cada paso y la batalla mayor de esta cotidianidad no por gusto se llama de ideas.
Desde siempre esta Isla ha apostado por la cultura, convencida de que solo la cultura puede salvarnos como nación. El binomio de ilustración y sentido patriótico ha otorgado a los pobladores de este terruño paciencia y firmeza para sortear los momentos difíciles; tranquilidad, argumentos y moral para enarbolar las verdades ante cualquier adversario, aun aquellos que insisten en mirarnos por encima del hombro. Y, sobre todo, la certeza de que es mejor dejar de existir que vivir sin dignidad.
La lección la aprendimos desde aquel mismo Bayamo de octubre. Los mismos compatriotas que pidieron la letra de nuestro Himno a Perucho, decidieron, días después, quemar su bellísima ciudad antes de verla otra vez esclava. La patria nos contempla orgullosa.

Tomado de Bohemia Digital