domingo, marzo 12, 2017

¡Isla de Pinos Cubana!



Por Sergio Rivero Carrasco
Imágenes de Archivo

Nunca la Isla dejó de ser cubana, solo que la intencionalidad norteamericana no se hizo esperar y una vez que Cuba fue ocupada, después de la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, se abalanzaron para hacer realidad el viejo propósito de quedarse con Isla de Pinos, lo cual fue confirmado  a principios de 1899, cuando la Oficina Central de Tierras de la Secretaría del Interior de los EE.UU. lanzó un mapa donde la isla de Pinos  era parte del territorio estadounidense.

Dos años después, cuando aparece la ponderada Enmienda Platt, en su artículo VI expresa: «Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma». No hay nada más usurpado con total impunidad que el territorio pinero a Cuba con el propósito de establecer aquí varias de sus bases con importancia estratégica, como lo hicieron en Guantánamo.

Gonzalo de Quesada y Aróstegui

La política anexionista del imperio hizo múltiples intentos para anexar al territorio pinero a los Estados Unidos, motivados por ese objetivo incentivaron el asentamiento de colonos que tendrían como propósito apoderarse de las tierras y hacerlas producir convirtiéndolo en una fuente segura de materias primas y productos agrícolas, incentivaron el turismo y todo lo que pudiera ser bueno para posicionarse.

Esos intentos tuvieron un cabal enfrentamiento de los pineros liderados por el primer Alcalde Juan Manuel Sánchez Amat, quien envió una carta al Presidente Don Tomás Estrada Palma con poco más de 200 firmas en la que exponen la inconsistencia histórica y jurídica de la decisión de dejar a este territorio fuera del ámbito nacional.

Esta batalla soberana y auténticamente cubana se extendió por todo el país que duró 21 años. Varios intentos de firmar la derogación de esa cláusula como en  1904 rubricaron el acuerdo Jonh Hay y Gonzalo de Quesada, motivo por el cual este documento pasó a la historia con el nombre de Tratado Hay-Quesada, y fue reconocido por el Senado cubano el 8 de junio de 1904.

La cruzada para anexionar Isla de Pinos involucró a la prensa estadounidense y la cubana, y sus publicaciones contribuyeron al aplazamiento de la ratificación del Tratado Hay-Quesada, hecho que acrecentó la presión del movimiento obrero y estudiantil cubano sobre el presidente Alfredo Zayas, quien en una hábil maniobra diplomática en 1922, dio instrucciones precisas a su embajador en los EE.UU., Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, para que reiniciara las gestiones de la ratificación del Tratado, firmado en 1904.
 Los pineros cansados de la prórroga de las decisiones sobre el status de la Isla continuaron la lucha y el 22 de noviembre de 1923 constituyeron la Columna de Defensa Nacional en Isla de Pinos dirigida por Enrique Bayo Soto, Ramón Llorca Soto, Antonio Vignier y Riera y Sergio Montané Soto, la cual quedó integrada por varias asociaciones pineras.

El Doctor Osvaldo Valdés de la Paz , periodista y pedagogo, se sumó a la lucha de la Columna de Defensa Nacional y desde el Comité Pro Isla de Pinos emprendió viaje por todo el país impartiendo  conferencias y sumando cubanos a la causa de por Isla de Pinos Cubana, acción que duró hasta el 13 de marzo de 1925, momento en que EE.UU. ratificó el Tratado Hay-Quesada.

A 92 años de esa victoria de la cubanía y la independencia, el pueblo pinero cierra filas para hacer de este territorio insular el más genuino baluarte de la independencia, creación y arraigo. 

Cada año, como parte de las tradiciones incentivadas en la Isla, el pueblo se reúne frente al otrora edificio de Correos en el hoy Boulevard de Nueva Gerona, para rememorar el instante en un pinero salió corriendo y a viva voz repetía “¡Isla de Pinos Cubana!, ¡Isla de Pinos Cubana!, ¡Isla de Pinos, Cubana!”.

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